MaxLift o cómo conseguir un cutis más joven como por arte de magia

Ni soy una actriz famosa del cine ni de la televisión, ni una ministra o política conocida, ni por supuesto una mujer supermillonaria dispuesta a pagarse operaciones de cirugía estética sin tener en cuenta el tiempo transcurrido o los cambios corporales del día a día. Soy una mujer normal. Una persona de 52 años que ya tiene mucha vida recorrida. He sido una persona activa y aventurera. La verdad es que mi vida ha sido bastante ajetreada y activa. A veces atractiva y, otras veces, delusoria. Aunque yo considero que he disfrutado de la vida al máximo, especialmente en la época de los 20 y los 30, o eso he procurado.

Ahora, ya con más de 50 de años, todo es distinto. Mis hijos ya son mayores, he pasado por todas las etapas y tengo otras metas en la vida. Estoy comenzando a tener una perspectiva más amplia de mi vida. Por una parte, esto me hace ser más sabia pero, por otra parte, no me hace mucha gracia porque me está dando a entender que ya tengo media vida vivida que estoy entrando en la segunda mitad, que tiene toda la pinta de ser más sedentaria y aburrida.

Mi cuerpo es otro totalmente distinto y la gravedad ha hecho acto de presencia en mi aspecto físico. ¡Por no hablar del cutis de la cara! En mi mesita de noche cada vez hay más cremas antiarrugas, cosa que antes ni se me pasaba por la cabeza y, de vez en cuando, me las recomiendan en farmacias, tiendas de perfumes o centros comerciales con la dichosa frase de “es que la edad no perdona”. ☹

Finalmente, y tras haber estado media vida viviendo en Estados Unidos, he tenido que ceder al irremediable universo de las cuidados con las cremas antienvejecimiento, puesto que el problema no es solamente mi aspecto físico, sino las molestias que provoca el hecho de tener la piel seca y tirante, una cosa que nunca me había ocurrido porque de toda la vida había tenido la piel grasa o mixta.

Por eso, saqué fuerzas y me fui a un centro comercial de Valencia a que me hicieran un estudio sobre el cuidado de la piel. Ahí mismo me aconsejaron el último grito en cremas antiarrugas, MaxLift. Según la asesora del stand, MaxLift era la lo más novedoso en cremas dérmicas antiedad y su acogida estaba siendo sensacional. Sin embargo, también me dijo que estaba un poco triste porque había vendido casi todas las existencias que le habían llegado desde que el producto saliera a la venta, pero que su fabricante había tomado la decisión de venderla por Internet desde el sitio web oficial y, seguramente, no iba a poder seguir vendiéndola en su tienda a pesar de la buenísima acogida que había tenido entre los clientes.

Por eso, busqué MaxLift en Internet, encontré la página web y, en efecto, ahí la vendían a un precio totalmente asequible con unos gastos de envío bajísimos. ¡Y además ofrecían un descuento por lanzamiento! Pedí dos botes de MaxLift skin care y, en menos de siete días, ya los tenía en casa.

Empecé a usar el producto tras lavarme la piel con cuidado y los resultados fueron tan sorprendentes que, al volver a España tras haber pasado una temporada en Estados Unidos, les recomendé MaxLift a todos mis amigos, incluso a hombres ya maduros como yo. Muchos de mis amigos tenían las mismas preocupaciones que yo; nos vamos haciendo viejos, nos va cambiando el cuerpo y la cara y la sensación que tenemos es que ya no hay forma de remediarlo. ¡Pero ahora sí es posible! De pura casualidad, por fin encontré justo lo que buscaba. MaxLift tiene un resultado 100 % más natural y positivo que las innumerables cremas que se venden a precios desorbitados.

Personas de todo el mundo que ya han probado MaxLift han querido compartir sus experiencias y opiniones sobre la crema. No solo la recomiendan las asesoras de belleza, sino también muchos periódicos y revistas, así como personajes famosos de todo el mundo que han descubierto este producto y lo usan regularmente. De todas formas, no me creo demasiado lo que digan los famosos. Para mí son más importantes las opiniones de mi círculo de amigos más íntimos a los que veo a diario y voy comprobando cómo su piel cada vez tiene un mejor aspecto.

La opinión de mis amistades sobre MaxLift:

Sonia: “Compré MaxLift pensando que sería una crema igual que las miles que ya había probado aunque Belinda me la recomendara encarecidamente tantas veces y… ¡menos mal que le hice caso! Ahora es la crema que tengo en mi mesita de noche y he tirado todos los botes que tenía por ahí en el baño”.

Alfredo: “Me fie de Roberto, el marido de Belinda, porque me comentó que llevaba algunos meses echándose MaxLift a escondidas y que no quería contárselo a su mujer, aunque en algún momento tendría que hacerlo porque la mejora en su piel era evidente y se iba a dar cuenta. Así que ya han pasado varias semanas desde que empecé a usar MaxLift y me veo mejor cada día”.

Rosario: “Belinda siempre me da muy buenos consejos. Está siempre viajando y su cara lleva años desmejorada porque le ha dado demasiado el sol en sus viajes y peripecias. Por eso, cuando vi los efectos de MaxLift en su rostro, no lo dudé ni un momento. Ahora su piel está casi más sana que la mía, ¡y eso que yo siempre he llevado una vida muy relajada y tranquila! MaxLift es pura magia para aquellos que ya tenemos una edad.”

¡Ya sé lo que estaréis pensando! Pensaréis que son mis amigos y que no van a echar pestes sobre este producto para que yo quede mal… Pues claro que sí, son mis amigos, pero no por eso iban a hablar maravillas sobre MaxLift si no fuese verdad. Ni yo vendo esta crema ni me llevo ninguna comisión por escribir este artículo. Solo he querido contaros mi experiencia con la esperanza de que les resulte útil a todos aquellos que inevitablemente empiezan a hacerse viejos como nosotros, pero que no queremos asumirlo. ¿Envejecer? ¡No! ¡Es una palabra demasiado seria! ☺

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